jueves, 31 de marzo de 2016

Juguemos a imaginar: ¿Gretel como princesa Disney?

Hola neverlanders!

La encuesta del mes pasado trataba sobre qué historia preferiríais ver adaptada como clásico Disney. La historia ganadora fue Hansel y Gretel, que además es uno de mis cuentos favoritos. 

Sin duda la heroína del cuento es Gretel, pues es quién le dice a Hansel que le enseñe el hueso de pollo a la bruja (para que crea que sigue delgado) y la que finalmente arroja a la misma al horno.

Y pienso, si Disney decidiera adaptar el cuento de Hansel y Gretel, ¿cómo sería nuestra heroína?



Me gustaría hacer un pequeño juego-cuestionario sobre este cuento y especialmente de su protagonista femenina, Gretel. Poniéndonos en el caso de que fuese un personaje Disney.

1. ¿Cómo imaginas a los protagonistas físicamente?

En mi caso algo es seguro, Gretel no puede llevar el pelo suelto. Una pañoleta, una redecilla, una trenza... Pero nunca con el pelo suelto y ondeando al viento. En alguna escena especial sí, pero en su outfit habitual siempre lo llevaría recogido o semi-recogido.
Además, dado que la única princesa con el pelo castaño es Bella, me gustaría ver a una Gretel castaña y con los ojos azules. En cuanto a estatura me la imagino pequeñita, como Rapunzel y llena de pecas como Anna.
A Hansel me lo imagino rubio y más alto que Gretel a pesar de ser el hermano menor (tampoco hay muchos héroes rubios). Tendría sus mismos ojos azules, pero el pelo lo tendría rubio claro y lleno de remolinos rebeldes. Sería delgado y no muy musculoso. 


2. ¿Cómo imaginas su personalidad?

A Hansel me lo imagino más hiperactivo, más "Rapunzel", que ya tocaría un chico así y no tanto macho men, ¿no? Un entusiasta de la naturaleza, los animales y los juegos en el bosque.
A Gretel me la imagino más astuta e inteligente, más madura pero sin haber perdido el interés en los juegos. Seguro que tendría contestaciones para todo y una lengua afilada.


3. ¿Cómo imaginas su historia?

Bueno, el propósito de esta entrada es ver a Gretel como una Princesa Disney, así que desde el principio, Hansel y Gretel serían los príncipes del reino X. Cuando el reino es invadido, los reyes son asesinados y los jóvenes huyen al bosque para no correr la misma suerte. Allí se encuentran la casita de chocolate con la bruja. Creo que algo interesante sería que hubiera dos brujas, una buena y una mala. Al final conseguirían vencer a la bruja (la mala) y con la ayuda de algún objeto mágico como recompensa, recuperarían el reino. También encontraría interesante que Hansel se enamorase de la bruja buena (para que el romance no recaiga siempre en la protagonista femenina) y Gretel, al menos en el final de esta historia, quedase soltera o con alguna insinuación, pero no casada.


¿Qué os ha parecido? ¿Os animáis a formaros vuestra propia película, nunca mejor dicho?
En el caso de que Disney decidiese apostar por esta historia y hacerla más fiel a la original, también moriría por verlos como héroe y heroína *^*

Por cierto, buscando fan-arts de Hansel y Gretel encontré unos concept art preciosos, hechos por Ryan Lang. No sé si son oficiales, pero me encantaría que lo fueran:
 

Más concept arts AQUÍ.

Adoro a la primera Gretel, con esa cara de buena niña *_* Y Hansel todo con ropas que le van grandes... Dista mucho de mi pequeña historia inventada, pues aquí se ve claramente que son campesinos. Si fuese un proyecto real de Disney sería la persona más feliz del mundo.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿os gusta el cuento de Hansel y Gretel? ¿cuál sería vuestra versión Disney de la historia? ¿cómo serían los personajes?

Estoy ansiosa por leer vuestras respuestas.

Besitos!

-Lily



¡Asco ha sido la ganadora de la encuesta de este mes!
Eso quiere decir que habrá alguna entrada en el próximo mes sobre ella o su película en general.


PD: ¡Ya tenemos el mes de abril a las puertas! ¡El mes de los libros! ¡Espero que me nominéis a muchos BookTags! Y que disfrutéis mucho leyendo. ¡Lo pasaremos genial compartiendo opiniones!



sábado, 26 de marzo de 2016

Anime: Ano Hana

Hola neverlanders!

Lo sé, apenas me dejo ver. Pero si vierais el mes que estoy teniendo... ><

Quiero dar las gracias a Karen, Yuka y Diego, que leyeron y comentaron mi anterior entrada, que no tenía nada que ver con Disney ni mis aficiones pero... Estaba mal y me salió de dentro. Gracias por las palabras de ánimo. 

En cuanto a la entrada...



Es la primera reseña de anime que tendrá este blog. Este último año (y pico) me he estado tragando un anime tras otro y éste es de los que más me impresionó en su momento y al que más cariño le guardo, junto a Madoka. 

Let's go.

Ano Hi Mira Hana no Namae o Bokutachi wa mada Shiranai (Todavía no conocemos el nombre de la flor que vimos ese día), abreviado como Ano Hana es un anime de género dramático, romántico y algo sobrenatural. Cuenta con 11 capítulos, una película animada y un live action, el cual aún no he visto, aunque tampoco tengo mucho interés.

Sinopsis

La historia gira en torno a seis personajes, todos amigos de la infancia. Hace años, un trágico día de verano Menma murió y el grupo se disolvió dejando un gran dolor en todos. Años después (no se llegan a especificar los años, yo creo que son unos 6 o 7), Jin-tan, el líder del antiguo grupo, ha caído en depresión y no va al instituto. Hasta que se le aparece el espíritu de Menma, que le dice que no podrá descansar en paz hasta que su deseo se vea cumplido. Pero para eso, tiene que volver a reunirse el antiguo grupo, donde surgirán resentimientos y rencores guardados todos esos años.



Personajes
(Los nombres entre paréntesis son los apodos que utilizaban para llamarse de niños).

Jinta Yadomi (Jin-tan)
Jinta es el protagonista masculino de la serie y era el líder de "los defensores de la paz", como solían llamarse de pequeños. Tras la muerte de Menma (y poco antes, de su madre) cayó en depresión y se convirtió en un hikikomori, que es como se conoce a los estudiantes que no van al colegio y tienen una vida antisocial, recluidos en casa, con fobia social, etc. Cuando Menma se le aparece, él cree que es una alucinación producto del trauma que le causó perder a su amiga. Por eso al principio la ignora y no se cree que esté allí realmente. Pero cuando se da cuenta de que es cierto, le espera una tarea más difícil que creérselo él: hacérselo creer a los demás miembros del grupo para volver a unirlos.

Meiko Honma (Menma)
Menma es la protagonista femenina de la serie, y creo que mi personaje favorito. A pesar de que pasaron varios años desde su muerte, ella conserva su carácter infantil, tierno y alocado. Tampoco se presenta con apariencia adolescente, sino como un intermedio entre cuando murió (unos 8-9 años) y la edad que tendría si no hubiese muerto (unos 15-16). Así, Menma parece tener unos 12 años. Desde pequeña fue alegre, altruista y querida por todos. Siempre se preocupaba más de los demás que de ella misma, y lo sigue haciendo en su forma de "espíritu". Ella no se acuerda de cuál era el deseo que quería ver cumplido antes de irse "al cielo", así que aporta situaciones cómicas pidiéndole a Jin-tan tonterías haciéndole chantaje sobre que es su deseo.

Naruko Anjo (Anaru)
Naruko de niña era una chica llena de inseguridades y muy celosa de Menma, por eso tras su muerte se sintió culpable.
Con los años se convierte en una guapa y popular adolescente, en apariencia fría y superficial, pero en el fondo sigue siendo aquella chica insegura. Es la única que mantiene contacto con Jin-tan, pues a veces le lleva los deberes y le pide que regrese a las clases, siempre sin éxito. 
Anaru es de los personajes que más evoluciona.

Tetsudo Hisakawa (Poppo)
(Debo decir que adoro la escena en la que Poppo hace lo que muestra en el gif xD)
Poppo era el mejor amigo de Jin-tan, el que lo admiraba con fervor, el que más en serio se tomaba el asunto de "los defensores de la paz". Pasó de ser un niño bajito y rapado a un chico grandote y lleno de vida. Poppo dejó los estudios y se dedicó a viajar por el mundo con el dinero que iba ganando con sus trabajos a tiempo parcial. 
Es el primero en creer a Jin-tan sobre Menma, y aunque parece que es el más alegre y que no guarda ningún secreto ni resentimiento respecto a la muerte de Menma, la realidad es muy distinta.

Atsumu Matsuyuki (Yukiatsu)
Yukiatsu se sintió de niño eclipsado por Jin-tan, por eso desarrolló unos enormes celos hacia él. Cuando Menma murió, no quiso volver a saber nada de los defensores de la paz. Ya como adolescente, es de los más prometedores y populares de su escuela, en apariencia es el chico perfecto. Pero la muerte de Menma lo afectó de un modo, digamos... peculiar, que no todos son capaces de entender. 
Yukiatsu es a quién más le costó creer que Menma había regresado.

Chiriko Tsurumi (Tsuruko)
Tsuruko pareció la menos afectada por la muerte de Menma, debido a su carácter tranquilo y reservado, pero por dentro también sintió profundamente su perdida. Ella y Yukiatsu siguieron siendo amigos, incluso yendo al mismo instituto, donde están ambos entre los más inteligentes y prometedores. A Tsuruko le encanta pintar.
Ella siente algo por Yukiatsu, a pesar de que sabe que jamás será correspondida.

Opinión Personal



Uf... Esto va a ser difícil. Y os diré por qué. Llevo llorando desde antes de empezar la entrada, pues me he mirado el video del opening para ponerme un poco en situación... Y nada, que es un no parar. Y realmente es cierto. Si algo hay en este anime son sentimientos, muchos sentimientos, sentimientos arriba y abajo, sentimientos muy profundos. Por eso lo que más destaca del anime son los personajes. Cada personaje tiene un diseño único, no es de esos animes en que todas las chicas tienen la misma cara, pelo y cuerpo y todos los chicos tienen el pelo revuelto y están cuadrados. Estos personajes son realistas. Más altos, más bajos, más flacos, más rellenos, con diferentes rasgos faciales y tipos de cabello. La caracterización es excelente. Además, de por supuesto, las diferentes personalidades. Pocas veces he podido conectar tanto con los personajes como con Ano Hana. Puedes verlos y entenderlos, a pesar de no estar de acuerdo con algunas de sus acciones. Pero es como la vida misma. A mi me pareció un perfecto reflejo de las inseguridades de los adolescentes y de los problemas para lidiar con los sentimientos. Ano Hana es pura realidad, además del elemento fantástico: Menma.
Obviamente es un drama y hay muchas, muchas lágrimas. Los momentos tiernos y los tristes son muchísimos, y yo acabé muy confundida, pues al final llegué a desear que Menma no pudiese marcharse y se quedase para siempre con Jin-tan y los demás. Pero eso hubiese sido egoísta, ¿verdad? Menma se merece poder descansar en paz, pero es que... es tan triste...
En conclusión, es un anime para pararse a reflexionar, para dar gracias por lo que tienes, por tus amigos, por tu familia y por ti mism@. Tampoco creo que sea un anime para todo el mundo, pues tiene momentos muy tristes, pero yo no soy una fan del drama (de hecho intento evitarlo siempre) y he adorado Ano Hana como a pocos animes. Así que realmente lo recomiendo. Son solo 11 capítulos de una preciosa atmósfera, animación, incluso colores... Pero sobretodo te animo a que te adentres en este anime, que le des una oportunidad a Menma y a los demás de entrar en tu corazón, seguro que no te arrepientes.

Por último quiero mostraros el opening, por lo que he leído muchos prefieren el ending, pero a mi el opening me enamora, es sencillo y evocador y te va metiendo poco a poco en la historia. Blogger no me deja subir vídeos, así que para verlo pinchar ESTE ENLACE



Espero que os haya gustado la reseña y de verdad os animo de nuevo a ver Ano Hana, es una preciosidad y me encantaría comentarlo con vosotros.

Además, tengo pensado reseñar más animes como Madoka Magica (sí, que siempre estoy hablando de Madoka y al final nunca hago reseña, será posible...) y alguno sorpresa que me guardo en la manga (y no es Elfen Lied).

¡Nos vemos pronto!

Besitos!

-Lily


Por cierto, hasta ahora Menma es la chica más adorable y dulce que he encontrado en cualquier anime.




PD: No sé si ya es tarde, pues Happy Hero dijo que lo alargaría una semana, igualmente os informo que podéis votar AQUÍ en los Disney Blogger Awards. ¡Y que gane el mejor! 




sábado, 19 de marzo de 2016

Memorias: El antes y el después de mi primer encierro

Hola neverlanders!

Gracias por la acogida que tuvo mi entrada sobre Anna, fue bastante improvisada y soltado todo a lo bestia, pero me alegro muchísimo por vuestros comentarios. Ahora no puedo responderlo (pero prometo hacerlo), pues he tenido un día horrible y realmente lo único que quiero hacer es desahogarme. 
Así que he pensado en poner por primera vez en mi vida por escrito todas las cosas horribles que me pasaron hace años (aunque empecé poniendo AQUÍ mis primera memorias hace bastante tiempo), sobretodo centrándome en la inutilidad e ineptitud de los "profesionales" que me llevaron, pues creo que gran parte de la culpa de todo lo que me pasó la tienen ellos. Hoy voy a hablar de mi vida y es posible que siga más adelante con la serie "Memorias" y lo hago porqué lo necesito, sois libres de decidir si queréis seguir leyendo.


Marzo de 2013

Dejé por primera vez los estudios. Estaba en segundo de bachillerato, así que me faltaban apenas tres meses para terminarlo y decidir si quería hacer universidad o FP. Pero ya llevaba desde primero queriendo dejar el bachillerato, y la verdad seguí en él por presión de mi tutora y mis padres. También llevaba más de un año diagnosticada de depresión aguda y medicándome al respecto. Tenía 17 años. 
La cuestión es que en el mismo momento de empezar segundo (en septiembre) ya estaba segurísima de que no podría, de hecho me pasé el primer día de curso llorando en el colegio. Pero ya no había marcha atrás, pues si quería hacer otra cosa (que era lo que realmente quería) ya se habían cerrado todas las matrículas. Así que de septiembre a marzo estuve a marchas forzadas, faltando a más de la mitad de clases y llorando en el colegio la otra mitad. Sólo aguanté porqué a finales de febrero se hacía con un grupo reducido de alumnos una excursión a Ceuta y Marruecos a la que quería ir desde hacía años. Pero una vez volvimos de Ceuta no pisé más el colegio.

La psicóloga que me llevaba por aquél entonces se llamaba Rosa y a pesar de que era un encanto de mujer, mi caso le fue grande. No supo qué hacer conmigo y me propuso de ir a un hospital de día (un hospital de día es un centro al que vas durante el día a hacer terapias varias y luego vuelves a tu casa, no es un ingreso cerrado). Como había dejado los estudios no había problemas de horarios, pero costó encontrar disponibilidad, así que hasta finales de mayo no ingresé en el hospital de día. Era un centro enfocado a adolescentes, de entre 12 y 22 y yo era de las mayores. Enseguida me llevé bien con todos los educadores y chicos del hospital y no me desagradaron mi psicóloga, Gema, ni mi psiquiatra, Claret.

Pero se torcieron las cosas de muy mala manera.

Mi novio (con el que llevo 6 años) y yo no siempre hemos sido tan felices como lo somos ahora. Hemos tenido épocas muy malas. Y ésta fue de las peores. Entre que yo estaba muy deprimida, irascible y sensible y que él, como es lógico, no sabía lidiar con una pareja tan desequilibrada como yo, estábamos en una racha terrible. Así que decidimos darnos un tiempo como pareja, con algunas condiciones. Entonces llevábamos 3 años, yo tenía 17 y él 18.

Yo no buscaba nada con nadie, simplemente queríamos evadirnos el uno del otro para poder respirar de una relación en la que cada día nos decíamos cosas muy feas. Pero las cosas pasan cuando menos te las esperas y cuando llevaba a penas tres días en el hospital de día apareció un chico llamado Adán (a día de hoy pocas cosas me duelen más que ese nombre...) que puso mi mundo patas arriba. Yo estaba muy perdida, quedándome sin amigas, con unos padres que no confiaban en mi y recién separada de mi pareja. Por no decir que mi enfermedad empeoraba cada día más. En fin, no quiero justificarme. La cuestión es que hubo algo entre Adán y yo, algo que duró una semana. Rompí totalmente la gran condición que mi novio y yo pusimos respecto a nuestra separación y por otra parte, Adán me utilizó de usar y tirar, sólo para... Bueno, para eso. Yo no supe como reaccionar, pues sentía que me había enamorado perdidamente de Adán (aunque ahora me doy cuenta de que fue una obsesión enfermiza), pero por otra parte la verdad era aún más dura: había sido infiel. Podéis pensar que a raíz de mi infidelidad me merezco todo lo malo que me haya pasado, pero yo no me voy a defender, simplemente diré que las cosas no son blancas o negras. El asunto de Adán me removió por dentro y sacó lo peor de mi, lo que aún no consigo sacarme, lo que me trajo todos los problemas posteriores: la autolesión. Es cierto que llevaba autolesionándome desde bien pequeña, con mis uñas, con paredes ásperas, con objetos como pendientes. Pero en esa época, junio de 2013, llegué a la autolesión máxima. Os explicaré mi rutina: Me levantaba, bajaba a la papelería a comprarme un cúter, me cortaba el brazo desde el hombro hasta la muñeca, me ataba una toalla, robaba dinero a mis padres para pagarme el taxi y me iba en taxi para no ir desangrándome por la ciudad. Mi piel se cortaba como si fuera mantequilla, sin exagerar. Luego en el hospital de día me curaban los cortes y me requisaban el cúter, pero al día siguiente lo compraba y vuelta a empezar. Y todo por Adán, por mi obsesión con él, por la frustración de que me había mentido, porqué tenía la necesidad de que él viera el daño que me había hecho. Pero los que llevaban el hospital eran listos y nos combinaban los horarios para que nunca coincidiéramos. Pero eso no impedía que yo apareciera, incluso cuando no debía ir, desangrándome por todo el brazo.

Luego está el asunto de los profesionales del hospital de día. Claret, el psiquiatra, experimentaba conmigo. Así, tal cual. En esa época no llevaba tanto tiempo medicándome con medicación fuerte y aún me afectaban mucho los efectos que tenían en mi y en mi cuerpo. Hablo de ansiolíticos, antidepresivos incluso antipsicóticos. Pues el señor Claret, como si yo fuese una ratita de laboratorio, me cambiaba la medicación CADA DÍA. O sea, no cada día. Lo veía dos o tres veces por semana, pero nuestras conversaciones eran tal que así: "Ah, ¿te cuesta dormir? Tómate una más de éstas por la noche. Si sigues sin poder dormir tómate dos más." También: "¿Tienes sueño por la mañana? Tómate más antidepresivo, así espabilas." También: "¿Te duermes durante el día? Pues las pastillas que te había dicho que aumentaras bajas la dosis." Así tres veces por semana. Subiéndome y bajándome una medicación muy fuerte como si fuesen caramelos. Si no recuerdo mal, en ese entonces tomaba: Escitalopram, Trankimazim, Seroqel y Diazepan (este último en momentos puntuales). Podéis buscarlos en Google. Es una medicación muy, muy fuerte como para ir subiendo y bajando la dosis cada día. Mi cuerpo y mi mente estaban locos, nunca mejor dicho.

Luego está el hecho de que me volví adicta al Seroqel (también conocido como Quetiapina) y por desgracia aún lo soy. En numerosas ocasiones, tras un ataque de ansiedad me tomaba muchos comprimidos hasta quedar inconsciente y que me tuvieran que llevar al hospital a desintoxicarme. Por desgracia ésto me sigue pasando hoy en día, aunque mucho menos a menudo. 

¿Cómo llegó mi primer ingreso? Bien, os he hablado del psiquiatra, ahora voy a hablaros de la psicóloga del hospital de día, Gema. Gema parecía tener una obsesión un poco rara conmigo, siempre me decía que cortase con mi novio y cuando tuve lo que tuve con Adán también me decía que no me acercase a él. Siempre me amenazaba con ingresarme si seguía cortándome. Así no se llega a ninguna parte, pensaba yo (y sigo pensando). Si estás tratando con una adolescente enferma, no se puede curar su enfermedad amenazando. Pero en esa estúpida cabeza suya, ella estaba convencida de que las enfermedades se curaban con amenazas. 
Bueno, la cuestión es que yo estaba muy perdida. Mi novio me odiaba (con razón), yo me debatía entre que lo quería a él pero también estaba mi obsesión enfermiza por Adán (que no hacía más que humillarme en público y en privado), mi adicción a los antipsicóticos, mi rutina de cortarme, estar perdiendo a todas mis amigas y prácticamente odiar a mis padres y a mi hermano. Una noche de julio salí con mi amiga de fiesta y cómo aún no había vuelto del todo con mi novio, me dio el arrebato, además que estaba bastante borracha, y me enrollé con un italiano llamado Alessandro, del que no recuerdo ni la cara. Esta vez fueron sólo unos besos y bastante poco rato, así que no incumplí nada de lo que habíamos pactado, pero al día siguiente me sentí tan mal que me volví a cortar. Mi psicóloga, dos días antes me había dado un ultimátum "Si te vuelves a cortar, te encierro" y yo era plenamente consciente de lo que hacía, pero me sentía tan mal de haberme liado con el italiano que me corté para buscarme yo misma el castigo. 

Me recogieron en ambulancia a mi casa y me llevaron a la UCA (Unidad de Crisis de Adolescentes).

Era un lugar horrible, donde no podías ni respirar sin que te vigilaran con lupa. Parecía un manicomio de los años 30. Era pleno julio y no podíamos llevar faldas, ni shorts, ni tirantes. Debíamos ir con pantalón largo o por la rodilla y camisetas de manga corta sin que se insinuara ningún escote u hombro. Las habitaciones estaban vigiladas por cámaras. Cada mañana venía una enfermera a vigilar que nos duchábamos, nos registraban completamente (hablo de desnudarse) varias veces al día y apenas podíamos hablar entre nosotros, sólo en la hora de recreo. El resto del día lo pasábamos en una sala cerrada, sentados en sillas y teníamos que hablar muy bajito o nos reñían. Aún gracias que podíamos traer mp3 y escuchar música, yo no tenía y a veces me ponía el auricular de alguna compañera, hasta que también lo prohibieron. No podíamos cantar, no podíamos sentarnos cruzando las piernas, no podíamos alzar la voz, y así nos pasábamos el día hasta que a las 9 nos enviaban a una habitación cerrada con llave por fuera y totalmente vigilada.
Yo no encajaba en aquel sitio. Es cierto que era una adolescente y estaba en crisis, pero la gran mayoría de chicos de allí no eran personas con depresión o enfermas como yo, sino más bien los típicos adolescentes conflictivos con problemas familiares, de drogas, de peleas... Mi compañera "de celda" (como yo lo suelo decir) era una chica de 13 años que se escapaba siempre de casa para ponerse hasta arriba de cocaína, y lo llevaba haciendo desde los 11-12. Casi todos los chicos de esa unidad tenían problemas parecidos, y éramos pocos los que teníamos depresión o problemas alimenticios. Olvidé mencionar que en aquella época yo sufría bulimia y me provocaba siempre el vómito, aunque cuando ingresé en la UCA llevaba un tiempo estable en ese aspecto. Algunas de las chicas de mi unidad, que sufrían anorexia o bulimia, tenían cerrado con llave el lavabo de la "celda" y debían pedir permiso al enfermero (a través de un timbre, pues como he dicho las habitaciones también estaban cerradas) para que les abriera el lavabo. Un día me puse mal del estómago: Me obligaron a comer chorizo para desayunar y no me sentó bien. Estuve con malestar todo el día, hasta que por la noche me pusieron unos huevos con una bechamel fría y asquerosa y mi cuerpo no lo soportó. Me tuve que levantar corriendo del comedor e ir al lavabo porque me vino una náusea y vomité (sin provocarlo) todo lo que había comido durante el día. Los enfermeros lo vieron y sabían que no había sido cosa de mi enfermedad, sino que tenía mal el estómago, aún así mi psicóloga responsable (de la que no hablaré pues no es relevante) hizo que a mi también me cerraran el lavabo con llave. Total, que cada vez que tenía que ir al lavabo, tenía que llamar al enfermero por el timbre, que me abriera la puerta y se quedara mirando hasta que acabase, no fuese que me diera por provocarme el vómito. Muy agradable y coherente todo. 

Lo único bueno de ese sitio fue la familiaridad y el apoyo mutuo de los chicos que estábamos allí encerrados, siempre nos dábamos ánimos unos a otros. Y, por supuesto, lo mejor eran las dos horas de permiso por la tarde. Los primeros días tenía que estar en la sala de visita con mis padres, pero pocas veces fui tan feliz como cuando me dieron permiso para salir. A veces me visitaban mis amigos y a veces mis primas, y nos íbamos a tomar un helado. Pero claro, luego había que despedirse, volver, desnudarse para el registro y si ya habías cenado, te mandaban a la habitación hermética a las 7 de la tarde.

Bueno, por suerte sólo estuve allí 17 días ("sólo", digo... fueron ETERNOS), del 14 al 31 de julio, y pasé un genial agosto con mi mejor amigo y poco a poco recuperándome de la mala racha con mi novio. Tenía toda la ilusión del mundo, quería que la mala experiencia del hospital de día y la UCA quedaran como un hecho aislado, tenía la esperanza de que cuando cumpliese los 18 en septiembre todo mejoraría. Ya sabía lo que quería estudiar, Auxiliar de Enfermería, me encontraba mejor y realmente, aunque seguía con depresión, aproveché ese verano del 2013 para tratar de depurarme de todo lo malo y empezar de nuevo.

Pero como siempre, alguien tiene que fastidiarlo todo. Y ese alguien tenía nombre. Se llamaba Gema y era, de nuevo, la psicóloga del hospital de día.

Antes de volver a Gema debo decir un par de cosas: Cuando cumplí 18 fui feliz. Toda mi familia y amigos me organizaron una fiesta gigante con limusina, champán, un local enorme para todos, me hicieron un vídeo con toda la gente importante y me regalaron mi primer ordenador. Y además, empecé el curso por esas fechas, pues mi cumpleaños es el 18 de septiembre. Cuando empecé Auxiliar de Enfermería era prácticamente feliz, lo más feliz que había sido en años. Volvía a estar bien con mi novio, estudiaba algo que me apasionaba, mi clase era la mejor que había tenido en mi vida, con mis 18 años me sentía capaz de todo... vamos, que parecía que iba a mejorar. Pero vamos a volver a la joyita de Gema.

No pude dejar directamente el hospital de día a pesar de que estaba ya estudiando, pues estas cosas en teoría se han de hacer poco a poco. Así que tres o cuatro días a la semana (de los cinco que estudiaba) me tenía que ir una hora antes para llegar a tiempo al hospital de día, que cerraba a las 15h. Y allí me esperaba Gema con su obsesión conmigo. Desde el principio que yo le dije que estaba feliz estudiando, ella me decía que no, que no estaba preparada para estudiar, que seguía enferma y que debía volver a pasar la mañana en el hospital de día. Por otra parte, Claret volvió a hacer de las suyas con la medicación y muchas noches no dormía y tenía que llegar una hora o dos tarde a clase. Para luego marcharme antes al hospital de día. Mi burbuja de felicidad se iba rompiendo, día tras día escuchando que no estaba preparada y que tenía que dejar los estudios y volver al hospital. Total, que a mediados-finales de octubre, cuando llevaba poco más de un mes estudiando, recaí en todo. Dejé los estudios, volví a cortarme, incluso volví a tomar pastillas (mis padres las escondían, pero yo siempre las encontraba) y a quedar en estado comatoso. Cuando dejé los estudios, Gema estaba contentísima diciendo que había hecho lo que tenía que hacer y que ahora podía ir siempre al hospital de día "para estar más atendida y más cómoda". Me enfadé muchísimo con ella y corté toda relación con el hospital de día, dejé de ir, no les cogí las llamadas... Hasta que Gema llamó a mis padres para que me llevaran a hablar con ella a la fuerza. Ella me dijo que respetaba que no quisiera seguir yendo al hospital de día (¡ahora lo dice!), pero que entonces... Tendría que ingresar en otro sitio.


Ha sido muy duro para mi contar ésto, pero necesitaba sacarlo. Quizá más adelante siga contando la historia de mis ingresos (pues aún quedan dos, y el tercero fue el peor), quizá no, pero realmente hoy necesitaba sacarlo todo fuera. Puede que los que me veis publicar en Facebook cosas como que odio a los psiquiatras, así entendáis un poco mejor el por qué.
Si lo habéis leído todo... Gracias por tener un rato para mi :)

Besitos!

-Lily







jueves, 17 de marzo de 2016

Anna de Arendelle, princesa incomprendida

Hola neverlanders!

¿Cómo andáis? 

Recordad que hoy y mañana son los últimos días para votar en los Disney Blogger Awards 2016. ¡No os vayáis sin votarme a mi

La verdad es que llevo días pensando en hacer alguna entrada de princesas (echo de menos a mis nenas) y me ha venido la inspiración para unas cuantas entradas, ¡así que se avecinan cositas! Pero hoy vengo a hablar especialmente de uno de los personajes más injustamente infravalorados e incomprendidos no sólo de la franquicia de princesas (aunque ténicamente no lo sea, ya me entendéis) sino de todo Disney en general. La Princesa Anna de Arendelle.

Sí, podéis pensar que estoy exagerando, pero voy a dejar unas cuantas reflexiones que me llevan rondando la cabeza estos últimos días.

Let's go.


Pensemos en Anna. ¿Qué os viene a la cabeza? Una chica alegre, torpe, impulsiva y cariñosa. Y ahora pensemos en su hermana Elsa. Una chica llena de miedos, probablemente con depresión (como muchas veces se ha insinuado).
Si nos centramos en la "depresión" de Elsa todo nos viene muy claro a la cabeza: sus padres la confinaron desde niña, le impidieron relacionarse con su hermana, le enseñaron a tener miedo constantemente... Sí, menudas joyitas de padres. El asunto es que la depresión de Elsa está clara, se ve el proceso, se puede empatizar y se entiende que Elsa actúe de cierta forma si está dominada por el miedo y la tristeza.
Y ahora volvamos a Anna: ¿acaso no creéis que ella también está triste? ¿no es posible que ella también pueda sufrir una depresión? Todo lo que ella sabe fue que la apartaron de repente de su hermana y ella nunca quiso saber de Anna nunca más. Probablemente pensó que Elsa ya no la quería. Probablemente pensó que era culpa suya, por algo que había hecho. Esos trece años, Anna también los pasó sola y triste y además, sin una sola explicación.


Pasan los años y Elsa sigue siendo una persona esquiva y reservada. Pero ¡sorpresa! Anna es la alegría de la huerta. Además, nos lo ponen blanco y en botella: Anna pegando botes por el castillo emocionada de que llegue "el día" y Elsa sigue asustada en su habitación. Ya está, ya tenemos las dos hermanas. La extrovertida y la tímida, la alegre y la triste. 
Pero yo creo que Anna experimenta la misma tristeza y desesperación que Elsa, sólo que lo vive de otra manera. ¿Acaso creéis que una chica que lleva desde los cinco años sintiéndose abandonada y encerrada puede ser feliz? Si Elsa tiene depresión, entonces Anna tiene el doble. Que lo manifeste a su manera es otra cosa. No todo el mundo es igual, y precisamente por eso cada uno expresa sus sentimientos a su manera. Mientras Elsa se encerró en ella misma y no dejó que nadie penetrara su barrera de hielo, Anna desarrolló un carácter alegre, despreocupado y exageradamente extrovertido. Podéis pensar que no tiene sentido pasarse el día cantando de felicidad cuando por dentro te estás muriendo de tristeza, pero para poner un ejemplo me pondré a mi misma:
Como muchos sabéis, llevo muchos (demasiados ya -.-) años lidiando con una depresión tremenda. Y uno de mis mecanismos de defensa desde siempre ha sido ser como Anna. Exageradamente extrovertida, mostrarlo todo de mi, no ocultar nada, mostrar incluso las debilidades de la forma más alegre. Es una especie de "estar por encima" por si alguien quiere meterse conmigo. Por ejemplo, si voy proclamando a los cuatro vientos que soy una enferma, si viene alguien a meterse conmigo llamándome "enferma" le diría algo así como: "¿Y eso es todo lo que tienes? Cuéntame algo que no sepa." 
Por eso, cuando vi a Anna me identifiqué con ella como nunca me había identificado con ninguna princesa. Y supe que Anna estaba triste, muy triste. Quizás por eso también me gustó Hans. Porque parece que Anna sea la tonta que se casa con el primero que se encuentra y así Elsa queda como una reina al soltar su frasecita magistral. Pero ¿qué esperabais? Toda la vida ignorada, reprimida, ¡y de repente una persona que le dice cosas buenas y que no le da de lado! Anna vio en Hans su salvación, su autoestima, su escape. Realmente, si alguno de vosotros os hubieseis pasado la vida abandonados y creyendo que no valéis nada, ¿acaso no pondríais en un altar a la primera persona que os valora por lo que sois? Por eso creo que el insta-love de Anna está más que justificado a pesar de ser una imprudencia, y que no es para nada una tontería o un capricho.


Otra cosa que creo que es digna de mencionar de Anna es su responsabilidad. Todo recae sobre sus hombros. Cuando Elsa congela el reino y huye, es Anna quien debe traerla de vuelta, porque es "culpa suya por haberla presionado". Cuando Hans la engaña, la culpa es de Anna por tonta. ¡Incluso cuando Elsa le congela el corazón es Anna la que tiene que buscarse ella misma una solución para no palmarla!
¿Y sabéis que es lo mejor de todo? Que lo consigue. Que consigue que Elsa "descongele" el reino. Consigue desenmascarar al traidor de Hans y sacar a la luz sus verdaderas intenciones (sabéis que allí discrepo, pero me estoy ciñendo al guión). Consigue que Kristoff sea capaz de socializar con otras personas. Consigue que Arendelle vuelva a estar sano y feliz con su reina. Sin embargo, todos los mensajes de la película van dirigidos a Elsa: "supera tus miedos", "libérate", "no necesitas a un hombre para ser feliz" (reventaré la cabeza del que se crea que éste es uno de los mensajes de Frozen). Pero ¿por qué es Elsa la gran heroína, la que le da el mensaje a la película, cuando realmente NO HACE NADA? Bueno, se hace un castillo precioso, es cierto, pero eso no ayuda a nadie en nada. Congela el reino, huye, daña a su hermana, huye, mata a su hermana, llora y de repente todo es felicidad. 


¿Por qué fue Anna la que tuvo que sacrificarse? Quiero decir, ella ya había tenido su crecimiento personal: había salido del castillo, se había enamorado, se había hecho cargo de todo un reino, había tenido valor para volver a llamar a la puerta de Elsa (esa escena es más importante de lo que parece), le había dicho a su hermana lo que pensaba por fin después de tantos años, luego se había dado cuenta de su error respecto a lo que es el amor y trata de remediarlo buscando a Kristoff. No hacía falta que se sacrificara. En cambio, Elsa no cambia en toda la película. Que sí, la canción Let it go es decisiva y yo soy la primera a la que le encanta, pero realmente es un fraude de canción. Elsa no se libera, se confina en un castillo que ella misma ha creado, se aleja para no dañar a nadie, vamos lo que lleva haciendo desde los ocho años. Y llegamos al kit de la cuestión: El sacrificio. Voy a decir algo que quizá no sienta bien a todos: Creo que la que debería haberse sacrificado es Elsa.
Anna lleva desde pequeña sacándose las castañas del fuego a ella y a los demás. Lo da todo por una hermana que sólo hace que rechazarla. Y al final tiene que morir por ella. ¿Por qué, en serio? Personalmente, creo que Anna ya había cumplido como heroína y por primera vez estaba pensando en ella misma, en poder salvarse de la maldición de su hermana gracias al amor de Kristoff. La verdad, el sacrificio de Anna me parece uno de los mayores actos de heroísmo de Disney, pero tristemente no sirve de nada. Porqué todo el mérito va para Elsa, porqué ha descubierto que "el amor descongela". La verdad, lo que es el acto de amor verdadero no queda claro: ¿Es el sacrificio o es el abrazo de Elsa? Si hubiese sido el sacrificio no tendría que haberse congelado, y si hubiese sido el abrazo no habría funcionado porque ella ya estaba muerta. Pero omitiremos ésto. Qué conveniente que cuando Anna "despierta" esté en brazos de Elsa, como si ésta fuese el príncipe azul que la salva, cual Felipe a Aurora. 
Creo que si Elsa se hubiese sacrificado por ella hubiese sido mucho más claro el acto de amor verdadero, además de que entonces sí que hubiese habido algún motivo para alabarla como heroína.


Porque Anna también estaba triste, aunque no sea la víctima de la película. Porque ella también hizo frente a sus fantasmas interiores, aunque en las cabezas de todo el mundo resuene "let it go". Porque ella se metió en un páramo de nieve vestida de verano para recuperar a su hermana, creyendo que todo era culpa suya. Porque se enfrentó a lobos y a monstruos de hielo. Porque a pesar de todo siguió llamando a su puerta. Porque aceptó los poderes de Elsa a la primera y la animó a que volviera al reino. Porque fue ella la que hizo todo el trabajo. Porque se sacrificó por una hermana que siempre la había rechazado. Porque realmente, Anna es la verdadera heroína de Frozen. 


Bueno, ésto es simplemente una reflexión mía, no me creo en posesión de la verdad absoluta... Pero es lo que siempre he pensado de Frozen, especialmente de Anna. No sé si alguien recuerda los inicios de mi blog, en mi primer Top de princesas la tenía en tercer puesto... Ha bajado puestos por eso de que se me pasó la "fiebre" de Frozen y volví a enamorarme de los antiguos clásicos, pero para mi, Anna es una gran heroína. Y realmente me duele que la heroína del clásico sea Elsa y que todos los mensajes positivos giren en torno a ella, cuando la que realmente lo sacrificó todo (literalmente) fue la pequeña e incomprendida Anna, tachada de tonta, de payasa y de imprudente, pero pocos sabemos que es valiente como pocos quedan en el mundo.

¡Un aplauso para Anna!

Besitos!

-Lily

Dentro de poco hablaré de esta otra maravilla pelirroja.


PD: Espero no ganarme demasiados haters con esta entrada... 



lunes, 14 de marzo de 2016

BOOK TAG: La familia literaria

Hola neverlanders!

¿Cómo estáis? La verdad lamento no poder actualizar tan seguido, aunque me he propuesto hacerlo al menos una vez por semana. Estoy segura de que podré cumplirlo, simplemente estas últimas semanas están siendo durillas, pues no hay manera de que me acabe de curar del todo de una gripe. 

¡Pero bueno! ¡Os traigo un BookTag! Estoy emocionada, pues de momento sólo hice uno AQUÍ e incluso allí hice un poco de trampas, pues barrí hacia mi terreno: Laura Gallego y Princesas Disney. Pero éste es totalmente legal y totalmente improvisado. Quise buscar un BookTag y me gustó el que veréis a continuación, sacado de este blog. ¡Estoy emocionada! Sobretodo porque se acerca abril, un mes que quiero dedicar a los libros, así que no me vendrá mal practicar un poco los Tags.

¡Espero que os guste!

Let's go.


1. Padre (protector): Un libro que te haya costado trabajo encontrar o conseguir:

Buf... No sé cuántas veces me recorrí Barcelona buscando estos malditos libros. El primero ya lo tenía, pero para encontrar el segundo y el tercero... Busqué en todos los centros comerciales, todas las librerías, papelerías (incluso fui a una pescadería ya por desesperación... nah, es broma). Pero en serio, no había manera de encontrar los dos puñeteros libros. Eso sí, la espera y la búsqueda valieron la pena. Después de más de una semana tirándome de los pelos encontré el segundo en una librería y el tercero en otra. Y me enamoré profundamente. AQUÍ tenéis la reseña. 


2. Madre (amigable): Un libro donde la amistad cobra un papel importante:
De momento es sólo el primero el que tengo acabado de la tetralogía, el segundo me está costando a horrores y el cuarto aún no ha salido.
Pero si algo no se puede negar de estos libros son los fuertes lazos que unen a los cinco protagonistas. Hay mucho odio, resentimiento, celos, miedos... Pero por encima de todo hay una gran vínculo de amistad que supera todas las cosas malas, sobretodo en el caso de Gansey. Él me recuerda a mi desde los 10 años hasta los 14, siempre acogía gente (que habían "echado" por así decirlo) en nuestro grupo de amigos e intentaba que se llevasen bien entre todos. Y entiendo a Gansey, la presión es enorme. También me encanta cómo el mal humor de Blue hacia los chicos se va convirtiendo en un afecto enorme hasta el punto de considerarlos "sus chicos". Realmente espero que esta historia termine bien, porque los personajes y sus relaciones son maravillosos.


3. Hijo (el más reciente): Tu último libro comprado:

Me lo compré el jueves y me lo acabé el jueves. No tiene mucho mérito, pues no llega a las 300 páginas y está lleno de ilustraciones. La verdad es que me decepcionó bastante, pues no recuerdo haber leído en todos estos meses de espera que iba a ser un libro infantil y obviamente me esperaba más.
Pero confío en Laura y esperaré impaciente su próxima novela, seguro que no decepcionará.


4. Hermano (amor-odio): Un libro con el que tengas esa relación:

Vaya, no pensé que acabaría poniendo dos libros de Maggie. Bueno. La verdad es que estoy bastante enfadada con Maggie por lo que les hizo a estos libros, sobretodo por lo que les hizo a Sam y a Grace. 
Cuando me leí el primer libro me ENAMORÉ de la historia. Era tan dulce, tan tierna, tan frágil... Pero con el segundo libro fue a peor y ya el tercero fue totalmente infumable. POSIBLE SPOILER. O sea, vale que quieran mostrar que Sam es más sensiblón y Grace más pragmática, pero cuando en el tercer libro se reencuentran después de todos esos meses en que Grace... ya sabéis, nada, ni un abrazo, ni un beso, ni nada, porqué claro, Grace es una mujer práctica y ¡ni hablar de darle un mínimo cariño a tu novio que lleva meses esperándote y te creía muerta!
Por otro lado, las divagaciones de Sam me empezaron a poner nerviosa, con tanto que me había enamorado el chico de ojos amarillos en el primer libro... Aish.
Al final sólo deseaba que acabaran las escenas pesadísimas de Sam y Grace para ver qué ocurría con Cole e Isabel. Esos dos sí que molaban.
Eso sí... El primer libro es una joya, de verdad.


5. El primo segundo del sobrino de la tía Paqui (what? o.o) (lejano): Un libro que te hayan dejado terceras personas:

Este libro me lo dejó una blogger y seguro que nunca adivinaréis quién. Vale, fue Liv.
Me acuerdo perfectamente del día. Yo me había quedado a dormir en su casa ese fin de semana, pero al día siguiente ella tenía que madrugar mucho para ir a comprar con su madre, pero yo soy incapaz de madrugar, así que me dejó despertarme tarde y quedarme en su habitación (también conocida como "El Paraíso de los Libros"), escoger un libro y leer hasta que llegaran *__* Lo sé, lo sé, ¿alguna vez alguien ha hecho algo tan bonito por vosotros?
Y cuando agarré el libro... Pues ya no lo solté. Bueno, hasta que me lo compré para mí, entonces no solté el mío (?) Hasta que me llegó el segundo, claro, entonces tuve que soltarlo para agarrar el segundo y no soltarlo... Bueno, creo que ya entendéis por donde voy.
Por cierto, es una trilogía que recomiendo muchísimo a los amantes de la fantasía juvenil, la ambientación y los personajes son de lo mejorcito.


6. Abuelos (dulces): Un libro que te haya enternecido y le hayas cogido cariño.

Vale, soy una monotemática. Siempre con mi Matilda. Pero es que... ¡Es Matilda! ¿Cómo no me voy a encariñar? Es mi heroína literaria favorita y uno de los libros que guardo con más cariño. 
Con Matilda crecí, con Matilda supe que no estaba sola, con Matilda aprendí a confiar más en mi, con Matilda reí y con Matilda lloré.
Por favor, leeros este libro. Nunca se es demasiado mayor. 
Mejor lo dejo aquí antes de ponerme a divagar, pero recordad: Matilda es amor, Matilda es vida.


7. El tío chistoso: Un libro con el que te hayas reído mucho:

Realmente no me acuerdo de si en el momento de leerlo me reí mucho, pues tenía siete años. Pero ahora recuerdo todas las cosas divertidas que salían en el libro (ese país tan diminuto, los personajes pintorescos, el hombre que se hacía gigante cuanto más te alejabas, los niños chinos diminutos) y si algo recuerdo es que disfruté un montón. Además, a mis siete años fue el primer libro "gordo" que me leí (tiene casi 300 páginas) y recuerdo que estaba emocionadísima de poder leer un libro "de grandes" y todas las situaciones me parecían maravillosas. Quizás no me reí tanto en plan humor (aunque seguramente sí) como de pura alegría. 


8. El primo travieso: Un libro que te haya cabreado:

Vale, aquí no hay ninguna duda. Ni media.
Argh.
Qué asco.
En serio, qué puto asco.
Me han cogido escalofríos sólo de buscar la portada para la entrada.
En fin.
Éste es un libro que no pude acabar, me debían quedar unas 70 páginas, pero yo realmente no podía, en mi interior estaba hirviendo de odio y asco y muy a mi pesar tuve que dejarlo sin terminar. Aunque ahora no me arrepiento. Cuanto menos Grey, mejor.
Todo en este libro me cabrea: Desde que salió de un estúpido fanfic de Crepúsculo (eso ya dice mucho) al que Edward le iba el sado... No puedo seguir. Venga Lily, tú puedes, que ya es el último. Vale allá voy. En fin. Me parece increíble la gran acogida que ha tenido entre las mujeres de todas las edades (y creedme que lo sé de primera mano, vengo de una familia muy numerosa), cómo idealizan a Grey como el hombre perfecto cuando en la vida real alguien así sería tachado de maltratador. Lo fuerte es que las mismas mujeres que denuncian el maltrato luego se corren en las bragas cuando Christian emborracha adrede a Anastasia para llevársela a la cama (después de pegar al amigo de toda la vida de Ana que quiso liarse con ella estando también borracha). O cómo le da azotes en el culo simplemente porque le pone nervioso su tic de moderse el labio. O cómo le prohíbe ver a sus amigos.
No es tanto el tema del BDSM (porque amigos, pegarse con una fustita de cuero NO es BDSM... Si es que ni siquiera allí aciertan) como la opresión que ejerce Christian sobre Anastasia, y ella tan feliz. Y todas las mujeres que lo leen, tan felices. Pero ¡ay de que un amigo les toque la teta! ¡Maltratador! ¡Machista!

Vale, me he ido por las ramas. Perdonad. Es que realmente odio con toda mi alma al Sr. Grey (de hecho tengo una anécdota en que insulté a gritos a un hombre asquerosamente pijo e impertinente llamándolo "Christian Grey"... por lo menos se ofendió). Menos mal que ya es hora de comer y podré calmar mis nervios con unos deliciosos espárragos verdes, una hamburguesa a la plancha y un huevo. Porque sino... Quemo la casa. Cuatro veces.


¡Todo por hoy!

Mis nominados son (easy, easy, que no es obligatorio):

Ariel Sirenita
Liv Bennett
Yuka Lockhart
Happy Hero (¡hey he descubierto tu blog literario! ¡te sigo my friend!)
Briar Rose

Y quien se apunte ;D

¿Os ha gustado? ¿Qué libros habéis leído de los que he puesto y cuáles os gustan más? ¡Espero vuestras respuestas!

Besitos!

-Lily

No se me da tan mal ¿no? Decidme que no se me da tan mal ;__;


PD: Sí, gifs de Madoka